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13 de junio de 2017

CÓMO NO ODIAR AL MARIDO

La llegada de los hijos sacude cualquier relación de pareja. Un nuevo libro enseña cómo evitar que ese maravilloso evento genere peleas conyugales.

Un hijo puede hacer tambalear la estabilidad de la pareja. Aunque nadie duda de que un recién nacido colma de dicha el hogar, en la práctica la llegada de un tercero, así sea un hijo, invade un espacio que era de dos, las responsabilidades aumentan y se arman conflictos a diario para ver quién va a asumir cuál deber.

Los estudios muestran que dos tercios de los padres son infelices después del nacimiento de su primer hijo. Jancee Dunn hizo parte de esas estadísticas.

Durante su noviazgo y en los primeros años de matrimonio Dunn nunca peleó con su esposo Tom, pero tan pronto nació su hija Sylvie las discusiones se volvieron pan de cada día, a tal punto que se perdió todo el respeto. “Lo insulté varias veces porque se quedaba sentado viendo televisión y no me ayudaba a lavar la ropa acumulada mientras yo le daba pecho a la bebé. Nuestro hogar se volvió un campo de batalla y estuvimos a punto de divorciarnos”, señala la autora.

Estos son sus principales consejos.

1 No peleen delante de los hijos
Aunque sean bebés y no puedan hablar, ellos entienden que hay un conflicto entre sus padres. Un estudio realizado en Estados Unidos evidenció que a los 6 meses desarrollan una respuesta al estrés a causa de las disputas de sus papás. Por eso, ellos son los principales afectados cuando las parejas discuten. La investigación señala que así los pequeños no entiendan las palabras, sí absorben la mala energía y esto se refleja después en su conducta con sus padres, familiares y amigos. Varios estudios han revelado que los niños que crecen en medio de conflictos intrafamiliares tienden a ser inseguros, ansiosos e iracundos. Además son más propensos a enfermedades y trastornos del sueño.

2 Dividan las tareas
El reparto desigual de los oficios domésticos produce conflictos. Dunn afirma que es crucial atribuir a cada uno sus labores con claridad y equidad. “Lo ideal es hacerlo antes de que el bebé nazca o poco después”, dice la autora. Y hay que cumplir a cabalidad los acuerdos, pues es muy común que los hombres aplacen sus tareas porque están muy ocupados o quieren descansar. Según el psicoterapeuta Jean Fitzpatrick, nunca deberían pronunciar la frase “más tardecito” que molesta mucho a las mamás. Además un buen reparto ahorra tiempo y energía.

3 Dígalo con cariño
Es importante usar las palabras adecuadas para decir las cosas. Dunn cita a John y Julie Gottman, expertos en psicología de pareja que aconsejan no enjuiciar al otro para pedirle un favor. En lugar de decir “tú nunca lavas los platos, por favor ayúdame”, diga “estoy cansada y me gustaría que me ayudaras”. Con base en las investigaciones de Fitzpatrick, la autora recomienda a las mujeres no esperar que sus maridos les lean la mente para saber qué necesitan. “Si quieren algo, deben decirlo”, dice Dunn.

4 No lo humille cuando ayuda
Los psicólogos llaman vigilancia materna a la conducta por la cual la madre se burla del padre porque no hace las tareas domésticas bien ni cría a sus hijos como se debe. La médica Clare Lyonette, de la Universidad de Warwick, lo denomina “el mito de la incompetencia masculina” y señala que es una creencia muy popular pues ellas piensan que los hombres no sirven para ponerse el delantal, los guantes o la escoba y limpiar la casa. Según Dunn involucrar a los maridos sin criticarlos sirve para que aprendan a cuidar a sus hijos desde que nacen y a no huirles a esas responsabilidades.

5 Mantenga viva la pasión
Cuando llegan los hijos la vida de pareja pasa a un segundo plano, pero el sexo debe ser una prioridad. Aunque los padres pueden estar agotados por falta de sueño los expertos recomiendan hacer un esfuerzo ya que la pasión ayuda a disminuir las tensiones y las peleas. Los neurocientíficos han comprobado que la novedad activa los centros de placer del cerebro. Por eso es clave evitar la rutina y establecer espacios “donde hablen juntos de cualquier cosa, excepto de los hijos”, dice Dunn. Según un estudio hecho con más de 25.000 hombres y mujeres, para garantizar el bienestar de la pareja lo ideal es tener relaciones sexuales al menos una vez por semana. Está comprobado que el sexo libera sustancias químicas que mejoran el estado de ánimo y libera las tensiones.

6 Aprenda a darlas gracias
Muchos subestiman el poder de decir ‘gracias’. En su libro Dunn cita a un grupo de investigadores de la Universidad de Georgia que tras analizar a varias parejas encontró la importancia de las expresiones de gratitud. Dar las gracias, dicen estos expertos, puede ser el mayor indicador de estabilidad y calidad de un matrimonio. Según los Gottman, las pequeñas cosas son a menudo más significativas para que la armonía prevalezca en un hogar. “Si un día la sorprende con una invitación a comer para evitar que cocine, agradézcaselo”, dice Dunn. También hay que dar las gracias por cosas que el otro no espera como cambiarle el pañal al bebé o bañarlo. “Hay que saber agradecer para hacer sentir visible al otro. Hay infinidad de conflictos que surgen porque el otro dice sentirse ignorado por su pareja. Con agradecerle hará mucho”, concluye la autora.

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