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IBIZA PLACERES INFINITOS

Cuando estoy oyendo el ‘ding, dong, ding, dong… ultimo aviso a los pasajeros del vuelo...’ significa que he de correr para coger el vuelo destino Madrid. O sea, ¡que me voy de Ibiza! ¡Qué tristeza! Aquí uno siempre se queda con ganas de más.

Con Ibiza no vale con ponerse las mejores galas o ropas porque la cosa no va de fardar, por lo menos a mí me lo parece. Todo ha de ser cómodo y desenfadado.

Esto es un pequeño gesto de lo que pasa en Ibiza, que siempre amplificará tu capacidad de relacionarte. No paras de conocer gente, es pura provocación y tentación. Por mar o por tierra, ¡Ibiza no le es indiferente a nadie! La llegada al aeropuerto ya te indica la oferta de ocio; hasta en la cinta transportadora se anuncian los grandes fiestones como los de Matinee, que forman parte de la esencia de la isla, pero os recomiendo que también la disfrutéis de día.

¡Qué delicia! Cualquier núcleo familiar tiene garantizado el divertimento o el relax.

La capital sorprende a quien sólo ha oído hablar de Ibiza. Es una ciudad amurallada de origen fenicio y patrimonio de la humanidad. Cada año, a finales de mayo, se convierte en una ciudad medieval, sin coches y sin nada que recuerde a la modernidad. Se llena de puestos típicos de la época, vale la pena ponerlo en la agenda. Así es que Ibiza ciudad es shopping desde el Teatro Pereyra hasta la calle de La Virgen. Aquí puedes encontrar todo lo que busques. De todas las tiendas o comercios destaco cuatro, que son en las que siempre me detengo y veo qué hay de nuevo, y Carlos se tiene que armar de paciencia.

La primera es la de los cueros, donde te hacen las mejores sandalias a medida. Se las hace desde Tom Ford, hasta Valentino. Se trata de Pedro’s, en el número 2 de la calle Anibal (o calle de las Farmacias). La segunda, ¿cómo decirlo? Es toda una explosión de color. Hablo de Purnima, en el número 12 de la calle de la Cruz. Depende de tu imaginación, pero te puedes hacer los mejores y más maravillosos collares, o comprarlos ya hechos. Su dueña, Alexandra, te ayudará y asesorará encantada.

Ghanesa, en el 14 de al calle Guillén de Montgrí, es para mí de las más divertidas, porque es como un bazar donde todo lo que ves está a la venta. Y en la tienda de Víctor, en la calle de la Virgen, encontrarás las mejores camisas de algodón para hombres.

De cena en la ciudad

Ya que estamos en la ciudad, para cenar os recomiendo el restaurante Pastis (C/ Avicenna 2 – Plaza del Parque). Es de comida fusión francesa y mediterránea, y para mí es de los más agradables. Sin lugar a dudas, mi favorito.

También otra opción, entrando en la ciudad amurallada, en la parte vieja y en zona peatonal es el restaurante El Olivo (Pl. Vila 8-9). Si te apetece probar un restaurante de comida tradicional y casera, con muchos lugareños, tu sitio es Los Pasajeros, donde se come muy bien y muy barato.

Para tomar la primera copa después de cenar, está el Teatro Pereyra donde encontrarás música en vivo bastante buena, y no has de dejar de darte una vuelta por la terraza Dome donde siempre hay un ambiente muy variado y muy divertido... un circo.

El centro de la isla sigue siendo un remanso de paz. Son los lados opuestos de una isla que está dispuesta a sorprenderte. Os recomiendo que visitéis la tienda de Darío y Valeria que se llama Dario Bomé Leather Works & Oriental Gallery en la Calle de la Iglesia, 10, en San Miguel. Son italianos artesanos del cuero y, con un gusto exquisito, lo pueden combinar con los artículos más finos traídos de la india.

En el norte de la isla, zona agreste con sus calas de roca como Cala Txarraca, se encuentran los acantilados de Na Xamena, dignos de ver tanto por tierra como por mar. Siempre me llamó la atención el que hubiese una playa nudista, ya que en toda la isla uno puede estar como quiera. Esta es una de las más bonitas, Aguas Blancas. Id temprano, ya que el sol, cuando se va poniendo, la deja en sombra.

Secretos del interior
La Ibiza del interior es fascinante. Sólo has de darte una vuelta por los pueblos de San Agustín o Santa Inés, donde, si visitas la isla en invierno, verás la belleza de los almendros en flor. Aquí hay un bar donde se comen las mejores tortillas del mundo: no exagero. No recuerdo su nombre, pero la gente del pueblo lo conoce. Sólo tenéis que preguntar.

Aquí, en el interior, es donde viven los hippies. La mayoría son auténticos artesanos. Lo comprobarás cuando visites los sábados el Mercadillo de Las Dalias. ¡Por favor, no dejéis de ir! Dicho día, se organiza la fiesta de Na Masté, que significa, “felicidad” en hindi.. Otro mercadillo interesante que se celebra los miércoles, pero más comercial, es el de Es Caná.

Toda persona suele o tiende a repetir las visitas al lugar al que va por pura afinidad y sensación de bienestar. Digo esto porque con todas las maravillosas playas y calas de la isla soy fan de la playa de Es Cavallet. Se encuentra en el Parque Natural de las Salinas. Al principio de la playa está el restaurante La Escollera. Te podrás comer la mejor paella de la isla a orilla del mar o, prácticamente, sobre el mar. Todo su staff tiene el punto más cool de la isla. Para nosotros, comparto con vosotros que ver amanecer con la luna llena que se va escondiendo y el sol que va saliendo y la playa vacía es algo imborrable en mi memoria. Y al final de la playa está el Chiringay, donde se come maravillosamente pescado pero mejor carne, por ser su dueño, de origen argentino, y su equipo es lo más auténtico.

La otra playa a la que soy asiduo está en Salinas y, concretamente, Sa Trinxa.

Verás gente guapa a raudales. Muy variopinta, y sientes que cada uno va a su rollo, pero con una misma sintonía de bienestar.

Hay otra cala que me encanta sobre todos los domingos, Cala Condal. Allí está el Blue Marlin (Cala Condal), que suele tener música en vivo y colchonetas para estar tumbado viendo la puesta de sol. Nivelazo de tías y tios. Gente guapa a lo bestia.

Otro lugar mágico para ver la puesta de sol es Cap des Falcó en Salinas. Esta sí tiene la mejor puesta de sol con Es Vedrá al fondo. Si deambulamos por el centro de la isla, en la Carretera de Santa Gertrudis hay un restaurante vasco excelente que se llama Ama Lur (Ctra. Sant Miquel km 2.3, Santa Gertrudis de Fruitera).

Seguimos en carretera y en San Rafael está otro restaurante que, para mí es de lo mejorcito que hay en la Isla, es un restaurante Marroquí que se llama El Ayoun. Aquí encontrarás gente guapísima. Después de cenar, empiezas la primera copa en su bar-lounge, con muy buen ambientazo.

La isla es espectacular tanto por tierra como por mar. Puede consultar en la web donde podéis alquilar barcos a buen precio para pasar el día, y otra también si te animas a disfrutar unos días, alquilando una casa.

Yendo con tiempo, hay un plan muy divertido para comer arroz con bogavante en la Cala del Pirata en Formentera (40 minutos en barco). Es de las playas más bonitas que he visto, especialmente el trozo que se llama dos mares. Parece que estás en el Caribe. (El Pirata).

¡Ibiza significa marcha!
En cuanto a discotecas, la isla ha evolucionado de la siguiente forma: debes de saber qué fiestas hay o qué sesiones o qué temática en cada noche porque suelen variar. Con la que no te confundes nunca es con Pachá. Una vez dentro, la barra más divertida y donde mejor nos atienden es la de Roseta.

La oferta hotelera es muy amplia. Básicamente dependerá de lo que os queráis gastar. Así, la horquilla podría ir desde el Montesol de toda la vida, en Ibiza ciudad, pasando por el mas reciente Gran Ibiza Hotel, con su increíble spa, el Ocean Drive o el hotel PACHA.

Espero que disfrutéis Ibiza y que os maraville como hace conmigo.

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